ENSÉÑAME EL CIELO…

Bueno, ¡pues ya ha llegado el mes de la publicación de la cuarta novela de Lof Yu! Para San Juan ya la tenéis en librerías… ¡Aix, qué nervios! Ya os conté que no es una historia con las Princess de protagonistas… Bueno, yo salgo, porque lo que se cuenta en Enséñame el cielo es la historia del verano que cambió por completo a mi prima Sole, y yo ese verano también andaba por el pueblo con ella. ¡Ah!, y también hay canción de Marcos… porque él y Silvia pasaron un par de días con nosotras en el pueblo, para las fiestas.

He hecho una foto de la contra del libro, para quien tenga curiosidad por saber de qué va… :))

Enséñame el cielo

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La vuelta de vacaciones

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Un día un profesor de latín me dijo que la palabra vacaciones venía de la palabra vacío… Es decir que la esencia de las vacaciones es no hacer nada. Pero ahora que llego a casa, después de dos meses sin pisar mi habitación, siento que no puedo opinar lo mismo.

Para mí las vacaciones no representan el vacío, sino todo lo contrario. Vives la noche, tu piel se tiñe de canela, la gente está más contenta y guapa, no tienes deberes y no tienes por qué aguantar tu profesor de matemáticas.

En verano vives la libertad. Te despiertas tarde, puedes hacer sesiones de tele maratonianas, por no decir de leer lo que te plazca, y estaréis conmigo, que no existe placer más grande que comerte un helado de fresa a media tarde después de un día caluroso y de playa.

Yo pienso que el vacío existe después de la vuelta. Cuando entras en tu habitación y ves que todo sigue como lo dejaste. La colcha, tu escritorio, la mochila del insti aún con los libros del año anterior… ¡No eres la misma! ¡NO PUEDES SER LA MISMA!

Mi padre me dijo un día que muchas personas están tristes después de  volver de vacaciones. Yo no puedo decir lo mismo, pero sí me he sentido rara. Por ese motivo quiero dar unos consejos para aquellas personas a las cuales la vuelta les resulta un poco dura.

1. Cambia tu habitación. Pinta las paredes, quita tus posters antiguos, ¡revisa tu vestuario!
2. Intenta conservar el moreno: dicen que la zanahoria va súper bien!
3. Retoma tus amistades y explícales tus cambios.  ¡COMPARTE TU VERANO CON TUS AMIG@S!
4. Conserva los amigos del verano por vía Facebook, whatsapp, etc… ¡ell@s posiblemente estarán pasando lo mismo que tú!
5. No desesperes, aunque parezca una tontería el final del verano representa la entrada de un nuevo año. ¡Prepárate para la vuelta al insti! Estoy segura que nuevas historias te esperan desde el primer día.

Yo he seguido estos puntos y aunque aún siento la nostalgia puedo decir que me han servido.

¡Espero que hayáis pasado un buen verano!

Ana

EL PRIMER AMOR

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Mañana es primero de febrero. Para mí febrero es un mes especial. Además de que pronto será san Valentín, el Día del Amor por excelencia, la semana que viene será el cumpleaños de mi primer amor.

Éramos unos niños cuando le conocí. En el pueblo, durante unas vacaciones de verano. Le dijeron que a mí me gustaba, cosas de críos en la piscina, ya sabéis. Yo tenía diez años, él doce. Y claro, se hizo el chuleta. Me empujó y caí al agua. Me asusté tanto por la sorpresa que chapoteé desesperadamente hacia la escalera, tosiendo mucho porque había tragado un montón de agua. Sus amigos se reían. Yo subí los escalones, humillada, y me alejé de ellos. Quería desaparecer, pero sólo logré esconderme, titiritando, en mi toalla. Él se acercó a mí. «Lo siento», dijo. A mí me temblaba la barbilla. No quería echarme a llorar. «Lo siento», repitió, y cogió mi mano en la suya.

Ya no nos separamos en todo el verano y, aunque nunca más lo volví a ver, cada principio de febrero me acuerdo de él y de su cumpleaños.

NORMALIDAD

¿Cómo saber si eres normal, única, diferente o rara? ¿Cómo saber si estás loca?

A menudo, las cosas más feas, extrañas y anormales son las que molan más. Y la gente más rara es la que está más de moda. Mucha gente dice que mi amiga Estela está loca y esto a ella le parece genial. Es una locura positiva. Bea es muy exuberante y a veces parece que va de guapa por la vida, anda como si fuera a cámara lenta, pero eso le da una personalidad despampanante. Y Silvia es una empollona, una “rarita”, una friki de los números y de las buenas notas. Pero eso la hace especial.

A veces me da la sensación de que soy la normal de grupo y no me gusta nada. ¿Ser normal es bueno? Parece que no. Mi familia es muy normal, no destaca por nada, ni bueno ni malo. Antes mi padre daba risa con su batamanta, pero hasta esto se ha convertido en algo normal. Mi madre se pasa el día enganchada a la tele como muchas mujeres de su edad y yo… parece que yo sólo sé hablar de los demás. ¿Qué tiene esto de raro? ¿No será que lo normal ya no es lo habitual y es lo que me hace a mí especial? Quizá sí. Reivindico la normalidad como acto de rebeldía. Hala. Ya lo he dicho. 🙂 ¡Viva la normalidad!

 

PIENSA EN MÍ

Silvia y David ya han vuelto a casa. Ha sido una semana maravillosa, estar con ellos y hacer excursiones me ha hecho ver mi pueblo de todos los veranos, desde que era pequeña, de otro modo, de una manera muy diferente. He descubierto rincones por los que había pasado mil veces y nunca había prestado atención… rincones que permanecerán en mi recuerdo para siempre, porque ahora, en ellos, siempre veré momentos inolvidables. Como la noche en que, en las fiestas del pueblo, Silvia pilló una borrachera de ponche a lo tonto, porque durante la media parte, en el descanso de la orquesta, los de la organización sirvieron ponche para todos en la plaza y ella, que no está acostumbrada, ¡con un par de vasos se puso de lo más divertida! No dejó de bailar hasta el final, y eso fueron ya las seis de la mañana, porque después de la orquesta hubo disco móvil. Luego, al día siguiente, ¡le dolía la cabeza que ni os cuento! Sus padres no se enfadaron con ella, parece que ellos también pasaron algún que otro verano en su pueblo, de jóvenes, y que ¡un desliz en las fiestas del pueblo está permitido! Ojalá los míos fueran tan permisivos.

Pero el recuerdo que permanecerá para siempre en mi corazón es el de la última noche que Silvia y David pasaron aquí. Después de cenar salimos con David a dar una vuelta, los dos solos Silvia, eres la mejor de las amigas!, gracias por entenderlo y quedarte en la casa rural). Caminamos hasta la fuente, que está a la salida del pueblo, y nos sentamos allí. Había luna llena, no podía ser una noche más bonita. Nos quedamos callados, sólo se oía a los grillos. Me volví hacia él, me miró a los ojos y me acarició el pelo. Eso hizo que mi corazón fuera a mil. Puso su mano en mi nuca y tiró de ella hacia él, hasta que nuestras caras quedaron a muy pocos centímetros de distancia. Antes de besarme muy dulcemente y de quedarnos abrazados y en silencio, disfrutando de tanta paz nocturna, me dijo: “Piensa en mí estos días que no estaré”.

¡Te quiero, David!

¡FORMENTERA, MON AMOUR!

Princess, ¡¡os pienso mucho mucho mucho…!! Lo estoy pasando genial en la isla, pero no dejo de pensar siempre en vosotras, cada vez que voy a la playa, que curioseo por un mercadillo hippy, que voy a bares y leo algo gracioso en su “menú del día” como éste de la foto… ¡Que os echo un montón de menos, vaya!

¡Este brindis veraniego de AMOR va por vosotras y por volver a veros pronto!

VACACIONES DE CIUDAD

Supongo que no seremos los únicos en pasar el verano en la ciudad. Las calles están prácticamente vacías durante el día y, como por arte de magia, se llenan todas las terrazas al llegar la noche. Marcos y yo hemos aprovechado para componer nuevas canciones y cantarlas a la gente que toma algo. La verdad es que no nos va nada mal. Nos pagamos las cervecitas y nos divertimos bastante. Cada día escogemos una zona diferente de la ciudad, una zona desconocida para nosotros. ¡La verdad es que es apasionante! Pasar las vacaciones en tu ciudad es súper divertido si te lo planteas como si no conocieras realmente la ciudad, como si no fuera TU CIUDAD. Vas a lugares a los que irías si fueras extranjero, hablas con la gente aunque no los conozcas de nada e intentas andar mucho para verlo todo. ¿Y el reto más importante de todos, y del que vosotras también habéis hablado? Dejar el móvil en casa. En serio, al principio sufres un poco de mono, pero si te imaginas que estás paseando por Londres, Berlín o París, ¿verdad que no sería tan raro ir sin móvil? Pues eso. Marcos y Estela nos hemos propuesto este verano ir de vacaciones a nuestra ciudad. Espero que volváis todos pronto, ¡porque os hemos comprado un souvenir!, jaja.

¡Ah!, casi me olvido: ¡Atreyu os manda un lametazo desde el sofá!