¡LLORA UN POCO!

Post 45_07.03.14

Llorar. Parece que llorar sea algo malo, porque normalmente lloramos cuando estamos tristes: hemos sufrido una decepción, alguien nos ha roto el corazón, ha pasado algo terrible en nuestra vida… ¿Cuántas veces hemos notado las lágrimas asomar a nuestros ojos y las hemos reprimido como podíamos, o si alguna se ha escapado la hemos eliminado en seguida con un manotazo? ¿Cuántas veces hemos escuchado un “venga, no llores”? Pero cuando las lágrimas asoman a los ojos es porque ya no podemos aguantar, y debemos dejarlas salir, debemos dejar salir esa pena que nos consume. El otro día leímos algo sobre llorar que nos gustó mucho:“Las lágrimas son la forma en que tu cuerpo habla cuando tu boca no puede explicar el dolor que siente”Porque a veces la tristeza es tan grande que sólo se puede echar de una manera: llorando. No te valen las palabras de consuelo, necesitas llorar y sacarlo todo. Es entonces cuando, tras tantas lágrimas vertidas, tras los ojos enrojecidos e hinchados, encuentras algo de paz. Yo cuando lloro mucho suelo quedarme dormida después, porque me siento muy cansada. Y, al despertar, aunque sigo triste, la pena es más pequeña.

Por eso, aunque digan que no, llorar es bueno.

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Día desenfocado

No soy como mi amiga Bea, que le encanta correr, ni tengo bici como Silvia. Tampoco tengo perro como Marcos, pero hoy me apetece perderme por el monte. Ando, pienso, escucho el sonido del viento en los árboles y, aunque me sienta muy libre, algo oprime mi pecho y no me deja ver con claridad.

Me pierdo por el monte y no veo nada.

Me pregunto qué es lo que podría hacer para encontrar el camino. Me lo pregunto muchas veces y tanta pregunta no me deja avanzar. Estoy como paralizada.

No sería grave si no fuera porque no puedo parar de pensar… sí, eso… que aunque sea feliz de base, hoy no me siento demasiado bien…

Incluso las princesas con príncipe tenemos derecho a estar tristes y necesitamos nuestro momento para estar solas. Aunque no puedo evitar escribirlo en mi libreta para compartirlo con vosotros en mi blog. ¡Ánimos a todos los que tengan un día malo! Yo, a los días en que parece que no puedo encontrar el camino, los llamo «días desenfocados». Hay sol, el paisaje es bonito, se respira un ambiente tranquilo… pero yo estoy como cegata… no veo bien.

Lo veo todo desenfocado.

Así que cierro los ojos, me voy a la cama y confío en que mañana lo veré todo mucho más claro.