ENSÉÑAME EL CIELO…

Bueno, ¡pues ya ha llegado el mes de la publicación de la cuarta novela de Lof Yu! Para San Juan ya la tenéis en librerías… ¡Aix, qué nervios! Ya os conté que no es una historia con las Princess de protagonistas… Bueno, yo salgo, porque lo que se cuenta en Enséñame el cielo es la historia del verano que cambió por completo a mi prima Sole, y yo ese verano también andaba por el pueblo con ella. ¡Ah!, y también hay canción de Marcos… porque él y Silvia pasaron un par de días con nosotras en el pueblo, para las fiestas.

He hecho una foto de la contra del libro, para quien tenga curiosidad por saber de qué va… :))

Enséñame el cielo

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REALES COMO LA VIDA MISMA

 

Post 32_12-04-13

Una princesa no tiene que ser perfecta. Una princesa no tiene que ser la más guapa. Una princesa tiene que poseer, ante todo, autoestima. Debe quererse. Porque ella es única, inigualable. ¿O es que hay alguien como tú? ¡No! ¡Por eso eres tan especial! Nunca nunca nunca olvides eso. Las Princess no lo hacemos. Y claro que hay días que te miras al espejo y piensas: «¿Por qué tengo esta cara tan pálida?» o «¿Por qué tengo este culo?». Días en que te devuelven un examen que no te fue muy bien y la nota es… ¡desastrosa! Y piensas: «¿Por qué siempre estudio a última hora?» o «¿No podría dárseme mejor esta asignatura?». Días que te cruzas con el chico que te gusta y, cuando ¡por fin! él te habla, tú sueltas cualquier estupidez sin sentido, tartamudeando. Y de nuevo, piensas: «¿Es que soy tonta o qué?». Sí, todas las princesas tenemos días de estos y son inevitables, y hasta incluso es bueno que vivamos estos momentos porque nos hacen mejorar también y porque, si realmente nos queremos, conseguimos darle la vuelta a la tortilla y, al final, esas preguntas se convierten en una sonrisa y en frases así:

«Esta cara de muerto hace que me parezca a Bella Swan.»
«Tengo un culo espectacular, como el de Jennifer Lopez.»
«Pues no seré buena en esta asignatura, pero esa otra ¡me encanta!»
«¿Tonta? Para nada. Si yo le hablara a un chico y balbuceara nervioso lo encontraría… encantador.»

 

Así que ya sabéis: no os toméis tan en serio y reíros de vosotras mismas porque, princesas, acordaos: ¡sois estupendas, fantásticas y maravillosas tal y como sois!

NADIE DIJO QUE SER PRINCESA FUERA FÁCIL

Post 30_15-03-13

No, no lo es. Y si no, pensad en tres de nuestras princesas:

BLANCANIEVES. Además de hacerla de criada, tuvo que aguantar que su madrastra, que era de lo más envidiosa, intentara “deshacerse” de ella.

CENICIENTA. Como si la muerte de un padre fuera poco, Cenicienta también tiene que aguantar que su madrastra la trate como a una “chacha”.

YASMIN. A ella, a quien controlan en palacio las 24 horas, quieren obligarla a casarse con alguien a quien no ama.

¿Qué tienen en común? Que son infelices. Pero también, que son capaces de cambiar eso, desafiar lo establecido y cambiar, así, su destino: Yasmin decide desobedecer a su padre y aventurarse en las calles de la ciudad, fuera de palacio; Cenicienta también desoye las órdenes de su madrastra y, gracias a la ayuda de un hada madrina, acaba asistiendo al baile que tanta ilusión le hacía; Blancanieves huye al bosque cuando se da cuenta de las intenciones de su madrastra.

Y es que, a veces, las princesas deben elegir y encontrar su propio camino.

EL PRIMER AMOR

Post 25

Mañana es primero de febrero. Para mí febrero es un mes especial. Además de que pronto será san Valentín, el Día del Amor por excelencia, la semana que viene será el cumpleaños de mi primer amor.

Éramos unos niños cuando le conocí. En el pueblo, durante unas vacaciones de verano. Le dijeron que a mí me gustaba, cosas de críos en la piscina, ya sabéis. Yo tenía diez años, él doce. Y claro, se hizo el chuleta. Me empujó y caí al agua. Me asusté tanto por la sorpresa que chapoteé desesperadamente hacia la escalera, tosiendo mucho porque había tragado un montón de agua. Sus amigos se reían. Yo subí los escalones, humillada, y me alejé de ellos. Quería desaparecer, pero sólo logré esconderme, titiritando, en mi toalla. Él se acercó a mí. «Lo siento», dijo. A mí me temblaba la barbilla. No quería echarme a llorar. «Lo siento», repitió, y cogió mi mano en la suya.

Ya no nos separamos en todo el verano y, aunque nunca más lo volví a ver, cada principio de febrero me acuerdo de él y de su cumpleaños.

EL AMOR ES UN DRAMA

A menudo, mis amigas y yo nos pasamos horas charlando sobre chicos. A veces me pregunto si no hay nada más importante en el mundo. Parece que si no tenemos amor somos unas desgraciadas, y parece que cuando lo tenemos, nos pasamos el día hablando de él. Reconozco que yo puedo ser muy pesada hablando de mi príncipe, que dramatizo con frecuencia y que necesito la ayuda de mis amigas hasta para mandar un tonto Whatsapp. Pero ¿es necesario de verdad tanto drama, tanto show y… tanto romanticismo? Porque a veces el romanticismo y el drama van cogidos de la mano. Si no lloras por un chico parece que no le quieres. Si no le echas de menos, es que no tenéis nada serio. Si no sientes celos cuando habla con otra, es que lo vuestro no es de verdad. En serio, ¿es necesario tanto sufrimiento?

¿Es eso estar enamorado?

¿Si no sufres no hay amor?

¿Puede haber una relación sin drama?

¡¡¡Ay, qué lío!!! Yo quiero ser feliz y quiero estar enamorada. Y si estoy enamorada soy feliz, pero a la vez sufro. Sé que las chicas que no tienen amor pensarán que soy una egoísta que no valora lo que tiene, pero no es así. Sólo que el amor, a veces, es tan fuerte que duele.

Amistad con sabor a fresa

Siempre me ha gustado el color rosa y el sabor de las fresas. A algunos os puede parecer cursi, pero no lo es. Es como cuando estás terriblemente enamorada de alguien y ese alguien hace una tontería súper romántica que te encanta. Si no estuvieras enamorada, definirías ese acto romántico como cursi y tu príncipe no sería un príncipe.

El amor es lo que convierte a lo cursi en romántico. Bueno, pues a mí me pasa algo parecido con mis amigas, Las Princess, a quienes adoro y saben a fresa. Cada una tiene su color, pero todas juntas somos claramente rosa. Bea es azul como el mar, porque le gusta correr, nadar, el aire… Estela es roja, ¡muy roja!, porque es apasionada y divertida. La dulce Silvia es ¡tan verde! como la naturaleza, como el parque, como la paz que siempre nos transmite a todas. “¿Y Ana?”, se preguntaran algunos… ¿de qué color soy yo? Pues no lo tengo muy claro. Igual estaría bien que respondieran Las Princess. ¿Sabéis qué? Voy a hacer una locura. A partir de hoy voy a compartir el Blog de Blancanieves con ellas. Sí, Princess, quiero que lo compartamos, de la misma forma que compartimos nuestras penas, nuestras alegrías y nuestras fresas. Que no sé si los sabéis, pero ¡es nuestra fruta favorita!

Esperaré pacientemente vuestra entrada. Quiero tener un color con sabor a fresa. Mientras espero, me voy a preparar la merienda.

Receta de fresas con vinagre:

  • 250 gramos de fresas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 3 cucharadas de azúcar

Se mezcla todo en un tupper, se deja reposar toda la noche y a la mañana siguiente… ¡Mmmm… las fresas más deliciosas que una verdadera princesa pueda desear!

(¡Gracias al fotógrafo Juan Carlos por permitir que reproduzca su preciosa foto de las fresas!)