Echo de menos

Domingo por la tarde. Tirada en el sofá con mi madre y viendo una de esas series horribles que tanto le gustan. Gente rica, siglo XIX, primera guerra Mundial… un rollazo, pero de pronto, la vieja protagonista abre la boca y le dice a un soldado triste:

–        ¿No hecha usted de menos la Guerra?Y el soldado contesta:

–         Sí. La Guerra y muchas cosas más, pero hay que seguir adelante.

En un microsegundo, hice un resumen rápido de mis 18 años de vida y me di cuenta de lo que echo más de menos. Echo de menos, ser pequeña. Echo de menos a mi madre arropándome por la noche, echo de menos a la perrita Kira de mi abuela y al zumo de naranja que me preparaba mi padre antes de ir al cole. Echo de menos… la INOCENCIA. Siento que soy mayor y no me importa, pero echo de menos… eso. No ser mayor. Entonces, hice una pequeña trampa. Me fui a mi cuarto, me puse el pijama y me acurruque en el sofá con una manta y con la cabeza apoyada a la barriga de  mi madre, como cuando era peque. ¿Y sabéis que? A ella no le importó nada. Siguió mirando la serie mientras me acariciaba el pelo, creo que también lo echaba de menos.

Post 36_24-05-13

Aunque seamos adolescentes y odiemos a nuestros padres, a veces, mola olvidarlo un rato y dejarse querer. El amor de una madre, es uno de los más sinceros y un abrazo suyo, te teletransporta a la infancia en menos de un segundo.

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