MUCHO MÁS HERMOSO

¡Ey! Soy Estela, Ana me ha dejado colarme en el blog para escribir esta entrada y gritar a los cuatro vientos que… ¡estoy enamorada! El amor es lo más maravilloso, ya lo dicen, es lo que mueve el mundo, ¿o no? A mí me mueve el amor que siento por Marcos, pero también el amor que siento por su música… Cuando cantamos juntos… ¡puff!, a menudo me recorren escalofríos por la espalda, es algo… ¡indescriptible! Y es que todo es mejor cuando estamos juntos. Cuando cantamos juntos. Y me mira a los ojos. Y me sonríe. Y me hace los coros, cantando: “Abrázame fuerte”.

NORMALIDAD

¿Cómo saber si eres normal, única, diferente o rara? ¿Cómo saber si estás loca?

A menudo, las cosas más feas, extrañas y anormales son las que molan más. Y la gente más rara es la que está más de moda. Mucha gente dice que mi amiga Estela está loca y esto a ella le parece genial. Es una locura positiva. Bea es muy exuberante y a veces parece que va de guapa por la vida, anda como si fuera a cámara lenta, pero eso le da una personalidad despampanante. Y Silvia es una empollona, una “rarita”, una friki de los números y de las buenas notas. Pero eso la hace especial.

A veces me da la sensación de que soy la normal de grupo y no me gusta nada. ¿Ser normal es bueno? Parece que no. Mi familia es muy normal, no destaca por nada, ni bueno ni malo. Antes mi padre daba risa con su batamanta, pero hasta esto se ha convertido en algo normal. Mi madre se pasa el día enganchada a la tele como muchas mujeres de su edad y yo… parece que yo sólo sé hablar de los demás. ¿Qué tiene esto de raro? ¿No será que lo normal ya no es lo habitual y es lo que me hace a mí especial? Quizá sí. Reivindico la normalidad como acto de rebeldía. Hala. Ya lo he dicho. 🙂 ¡Viva la normalidad!

 

Amistad con sabor a fresa

Siempre me ha gustado el color rosa y el sabor de las fresas. A algunos os puede parecer cursi, pero no lo es. Es como cuando estás terriblemente enamorada de alguien y ese alguien hace una tontería súper romántica que te encanta. Si no estuvieras enamorada, definirías ese acto romántico como cursi y tu príncipe no sería un príncipe.

El amor es lo que convierte a lo cursi en romántico. Bueno, pues a mí me pasa algo parecido con mis amigas, Las Princess, a quienes adoro y saben a fresa. Cada una tiene su color, pero todas juntas somos claramente rosa. Bea es azul como el mar, porque le gusta correr, nadar, el aire… Estela es roja, ¡muy roja!, porque es apasionada y divertida. La dulce Silvia es ¡tan verde! como la naturaleza, como el parque, como la paz que siempre nos transmite a todas. “¿Y Ana?”, se preguntaran algunos… ¿de qué color soy yo? Pues no lo tengo muy claro. Igual estaría bien que respondieran Las Princess. ¿Sabéis qué? Voy a hacer una locura. A partir de hoy voy a compartir el Blog de Blancanieves con ellas. Sí, Princess, quiero que lo compartamos, de la misma forma que compartimos nuestras penas, nuestras alegrías y nuestras fresas. Que no sé si los sabéis, pero ¡es nuestra fruta favorita!

Esperaré pacientemente vuestra entrada. Quiero tener un color con sabor a fresa. Mientras espero, me voy a preparar la merienda.

Receta de fresas con vinagre:

  • 250 gramos de fresas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 3 cucharadas de azúcar

Se mezcla todo en un tupper, se deja reposar toda la noche y a la mañana siguiente… ¡Mmmm… las fresas más deliciosas que una verdadera princesa pueda desear!

(¡Gracias al fotógrafo Juan Carlos por permitir que reproduzca su preciosa foto de las fresas!)