ENSÉÑAME EL CIELO…

Bueno, ¡pues ya ha llegado el mes de la publicación de la cuarta novela de Lof Yu! Para San Juan ya la tenéis en librerías… ¡Aix, qué nervios! Ya os conté que no es una historia con las Princess de protagonistas… Bueno, yo salgo, porque lo que se cuenta en Enséñame el cielo es la historia del verano que cambió por completo a mi prima Sole, y yo ese verano también andaba por el pueblo con ella. ¡Ah!, y también hay canción de Marcos… porque él y Silvia pasaron un par de días con nosotras en el pueblo, para las fiestas.

He hecho una foto de la contra del libro, para quien tenga curiosidad por saber de qué va… :))

Enséñame el cielo

EL VERANO

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A los que pasarán el verano conmigo. A los que lo pasarán lejos de mí. A los que me gustaría que lo pasaran conmigo, ni que fuera unos días, un momento, pero que ya no están en mi vida. A los que quise. A los que quiero. A mis mejores amigas, las Princess. A los compañeros de clase que me hacen reír. Y a los que me dejan los apuntes. También a los compañeros de clase idiotas, los que a veces se meten conmigo; ¿por qué no? A mi anciana vecina, la que siempre me sonríe cuando me ve cargada con los libros de clase y sujeta la puerta y espera a que pase para decirme casi en un susurro: “¡Quién tuviera tu edad!”. A mis padres, aunque me den tanto la vara, a mis hermanos, aunque me hagan rabiar. Al chico que me gusta ahora (¡a ver si un día te enteras!) y al chico que me gustó. Y a mí misma, cómo no.

 

A todos ellos, a todos vosotros… ¡FELIZ VERANO!

DE PEQUEÑAS… PRINCESAS

Post 47

La última vez que escribí hablaba de llorar. Olvidé escribir que de llorar, aunque sea de tristeza y por algo malo, también me gusta esa sensación de volver a ser pequeña porque me siento desprotegida. Y no es que me guste sentirme así, lo que me gusta es lo que viene después: cuando mi madre me descubre llorando en la habitación porque ha entrado un momento a dejarme ropa o lo que sea, y entonces se sienta conmigo en la cama, junto a mí, tan junto a mí que nuestras piernas y brazos se rozan, y me pregunta qué me pasa y yo se lo explico hipando y ella me abraza y yo lloro entonces más fuerte y me quedo hecha un ovillo bajo sus brazos, y saco todo todo todo lo que me duele y me siento protegida por sus brazos y siento que soy aún su niña pequeña. Y eso me gusta. Me gusta sentir que siempre seré su niña pequeña y por eso, aunque llegue el día en que yo sea una mujer como ella, ella seguirá sentándose a mi lado en la cama y abrazándome si me ve llorar.

¡SORPRESA!

Como algunas de vosotras nos habéis pedido una avanzadilla de Llévame contigo, la tercera parte de nuestras aventuras, os dejamos con este fragmento… ¡uy uy uy!

―No quiero que me malinterpretes, pero ahora no estamos aquí para saber si amas o no a Sergio. ¡Es evidente que lo quieres! ―Estela hace una breve pausa―. Quiero que me respondas una pregunta, y te lo digo muy en serio. Sospechas de él, ¿no?

Silvia se queda pensativa.

―Sí.

―¿Y quieres saber la verdad?

Esta vez Silvia no tarda en responder.

―Sí.

―Pues entonces tienes dos opciones. La primera es pillarle el móvil y empezar a cotillearlo todo. La segunda es preguntárselo directamente.

P. D. La semana que viene… ¡otra sorpresa más! 🙂

post 43

SUEÑOS ¿IMPOSIBLES?

Post 46_7.02.14

 

Cada una de nosotras tiene un sueño. Un sueño con el que, claro,  ¡soñamos! Un sueño por el que luchamos, que nos mantiene ilusionadas, ¡vivas! Pero siempre hay alguien que intenta privarte de esa ilusión, que se empeña en recordarte lo difícil que será conseguir ese sueño, o no ya difícil, lo IMPOSIBLE que te resultará. Así que mejor piensa en otra cosa, cambia de deseo. ¿Por qué hacen eso? ¿Es que perdieron la esperanza en el camino, por cosas de la vida? ¿O sólo son personas negativas, quizá incluso malas? Sea como sea, nadie tiene derecho a aplastar los sueños de otro, ¡al contrario!, deberíamos apoyarlos, aunque nos parezcan complicados de conseguir o incluso inalcanzables a veces.

La única manera de lograr tu sueño es empeñándote en conseguirlo. Así que la próxima vez que alguien te diga que lo que sueñas no es posible y que te vayas quitando esa idea de la cabeza, que renuncies, que aceptes la derrota, respóndele: “El día que los cerdos vuelen”.

¿NUEVAS… PRINCESS?

Post 45_29.01.14

Porque quizá, en nuestras próximas aventuras, aparezca una quinta Princess… os dejamos con una entrada (sobre ser pequeño y crecer que nos ha hecho emocionarnos y reír a la vez) de un blog llamado La vida de una Princess, escrito a cuatro manos por Ariel y Rapunzel, donde ellas abren su corazón y comparten sus experiencias ¡exactamente como nosotras!

Y tú, ¿sabes qué tipo de Princess eres? Con este simpático cuestionario inglés puedes averiguarlo…

PEDIR PERDÓN

Post 33_03-05-13

¿Por qué nos cuesta tanto a veces pedir perdón? Sabemos que nos equivocamos y, aún así, el orgullo nos puede y callamos, y seguimos alejados de esa persona a quien queremos sólo porque no somos capaces de acercarnos a ella, mirarla a los ojos y decirle sinceramente que lo sentimos.

El orgullo no es algo de lo que estar orgulloso, sobre todo cuando te hace tomar decisiones equivocadas. Si quieres a alguien, no debes herirle. Pero si lo haces (porque somos humanos, y no perfectos), no debes entonces dejar que el orgullo gane la partida. Nos cuesta asumir errores pero todos, en nuestro fuero interno, sabemos siempre cuándo hemos obrado bien o mal. Y cuando ese pequeño angelito de la conciencia que todos tenemos en nuestro hombro derecho nos advierte que no hemos actuado bien con alguien, debemos reaccionar y arreglar las cosas. Y pedir perdón si es necesario.

REALES COMO LA VIDA MISMA

 

Post 32_12-04-13

Una princesa no tiene que ser perfecta. Una princesa no tiene que ser la más guapa. Una princesa tiene que poseer, ante todo, autoestima. Debe quererse. Porque ella es única, inigualable. ¿O es que hay alguien como tú? ¡No! ¡Por eso eres tan especial! Nunca nunca nunca olvides eso. Las Princess no lo hacemos. Y claro que hay días que te miras al espejo y piensas: «¿Por qué tengo esta cara tan pálida?» o «¿Por qué tengo este culo?». Días en que te devuelven un examen que no te fue muy bien y la nota es… ¡desastrosa! Y piensas: «¿Por qué siempre estudio a última hora?» o «¿No podría dárseme mejor esta asignatura?». Días que te cruzas con el chico que te gusta y, cuando ¡por fin! él te habla, tú sueltas cualquier estupidez sin sentido, tartamudeando. Y de nuevo, piensas: «¿Es que soy tonta o qué?». Sí, todas las princesas tenemos días de estos y son inevitables, y hasta incluso es bueno que vivamos estos momentos porque nos hacen mejorar también y porque, si realmente nos queremos, conseguimos darle la vuelta a la tortilla y, al final, esas preguntas se convierten en una sonrisa y en frases así:

«Esta cara de muerto hace que me parezca a Bella Swan.»
«Tengo un culo espectacular, como el de Jennifer Lopez.»
«Pues no seré buena en esta asignatura, pero esa otra ¡me encanta!»
«¿Tonta? Para nada. Si yo le hablara a un chico y balbuceara nervioso lo encontraría… encantador.»

 

Así que ya sabéis: no os toméis tan en serio y reíros de vosotras mismas porque, princesas, acordaos: ¡sois estupendas, fantásticas y maravillosas tal y como sois!