ENSÉÑAME EL CIELO…

Bueno, ¡pues ya ha llegado el mes de la publicación de la cuarta novela de Lof Yu! Para San Juan ya la tenéis en librerías… ¡Aix, qué nervios! Ya os conté que no es una historia con las Princess de protagonistas… Bueno, yo salgo, porque lo que se cuenta en Enséñame el cielo es la historia del verano que cambió por completo a mi prima Sole, y yo ese verano también andaba por el pueblo con ella. ¡Ah!, y también hay canción de Marcos… porque él y Silvia pasaron un par de días con nosotras en el pueblo, para las fiestas.

He hecho una foto de la contra del libro, para quien tenga curiosidad por saber de qué va… :))

Enséñame el cielo

EL VERANO

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A los que pasarán el verano conmigo. A los que lo pasarán lejos de mí. A los que me gustaría que lo pasaran conmigo, ni que fuera unos días, un momento, pero que ya no están en mi vida. A los que quise. A los que quiero. A mis mejores amigas, las Princess. A los compañeros de clase que me hacen reír. Y a los que me dejan los apuntes. También a los compañeros de clase idiotas, los que a veces se meten conmigo; ¿por qué no? A mi anciana vecina, la que siempre me sonríe cuando me ve cargada con los libros de clase y sujeta la puerta y espera a que pase para decirme casi en un susurro: “¡Quién tuviera tu edad!”. A mis padres, aunque me den tanto la vara, a mis hermanos, aunque me hagan rabiar. Al chico que me gusta ahora (¡a ver si un día te enteras!) y al chico que me gustó. Y a mí misma, cómo no.

 

A todos ellos, a todos vosotros… ¡FELIZ VERANO!

DE PEQUEÑAS… PRINCESAS

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La última vez que escribí hablaba de llorar. Olvidé escribir que de llorar, aunque sea de tristeza y por algo malo, también me gusta esa sensación de volver a ser pequeña porque me siento desprotegida. Y no es que me guste sentirme así, lo que me gusta es lo que viene después: cuando mi madre me descubre llorando en la habitación porque ha entrado un momento a dejarme ropa o lo que sea, y entonces se sienta conmigo en la cama, junto a mí, tan junto a mí que nuestras piernas y brazos se rozan, y me pregunta qué me pasa y yo se lo explico hipando y ella me abraza y yo lloro entonces más fuerte y me quedo hecha un ovillo bajo sus brazos, y saco todo todo todo lo que me duele y me siento protegida por sus brazos y siento que soy aún su niña pequeña. Y eso me gusta. Me gusta sentir que siempre seré su niña pequeña y por eso, aunque llegue el día en que yo sea una mujer como ella, ella seguirá sentándose a mi lado en la cama y abrazándome si me ve llorar.

¡SORPRESA!

Como algunas de vosotras nos habéis pedido una avanzadilla de Llévame contigo, la tercera parte de nuestras aventuras, os dejamos con este fragmento… ¡uy uy uy!

―No quiero que me malinterpretes, pero ahora no estamos aquí para saber si amas o no a Sergio. ¡Es evidente que lo quieres! ―Estela hace una breve pausa―. Quiero que me respondas una pregunta, y te lo digo muy en serio. Sospechas de él, ¿no?

Silvia se queda pensativa.

―Sí.

―¿Y quieres saber la verdad?

Esta vez Silvia no tarda en responder.

―Sí.

―Pues entonces tienes dos opciones. La primera es pillarle el móvil y empezar a cotillearlo todo. La segunda es preguntárselo directamente.

P. D. La semana que viene… ¡otra sorpresa más! 🙂

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SUEÑOS ¿IMPOSIBLES?

Post 46_7.02.14

 

Cada una de nosotras tiene un sueño. Un sueño con el que, claro,  ¡soñamos! Un sueño por el que luchamos, que nos mantiene ilusionadas, ¡vivas! Pero siempre hay alguien que intenta privarte de esa ilusión, que se empeña en recordarte lo difícil que será conseguir ese sueño, o no ya difícil, lo IMPOSIBLE que te resultará. Así que mejor piensa en otra cosa, cambia de deseo. ¿Por qué hacen eso? ¿Es que perdieron la esperanza en el camino, por cosas de la vida? ¿O sólo son personas negativas, quizá incluso malas? Sea como sea, nadie tiene derecho a aplastar los sueños de otro, ¡al contrario!, deberíamos apoyarlos, aunque nos parezcan complicados de conseguir o incluso inalcanzables a veces.

La única manera de lograr tu sueño es empeñándote en conseguirlo. Así que la próxima vez que alguien te diga que lo que sueñas no es posible y que te vayas quitando esa idea de la cabeza, que renuncies, que aceptes la derrota, respóndele: “El día que los cerdos vuelen”.

¿NUEVAS… PRINCESS?

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Porque quizá, en nuestras próximas aventuras, aparezca una quinta Princess… os dejamos con una entrada (sobre ser pequeño y crecer que nos ha hecho emocionarnos y reír a la vez) de un blog llamado La vida de una Princess, escrito a cuatro manos por Ariel y Rapunzel, donde ellas abren su corazón y comparten sus experiencias ¡exactamente como nosotras!

Y tú, ¿sabes qué tipo de Princess eres? Con este simpático cuestionario inglés puedes averiguarlo…

MIS “MÁS MEJORES” AMIGAS…

Por fin viernes! Me encantan los viernes, no sólo porque llega el fin de semana y mañana podré dormir todo lo que el cuerpo me pida, también porque, sí o sí, los viernes tarde las Princess tenemos una cita ineludible. Aprovechamos que no tenemos que estudiar urgentemente para ningún examen (sí, ¡a veces dejamos las cosas para última hora!) y que andamos todas más tranquilas porque sabemos que tenemos aún dos días por delante para hacer todo lo que nos plazca (y las tareas obligadas también, ¿eh?), así que es la tarde perfecta para quedar, relajadas, en el parque, y ¡hablar por los codos de todo!

Adoro a mis Princess, ¡las quiero un montón! Son las mejores, las más guapas para mí. Y es que ellas, Bea, Silvia y Estela, son… ¡MIS “MÁS MEJORES” AMIGAS!

(Os propongo un juego: ¿sabéis reconocer quién es quién en las fotos? A Estela le gusta cambiar mucho de look y disfrazarse; Silvia, aunque no dé importancia a lo que lleva puesto –suele ir en tejanos–, siempre tiene una sonrisa puesta; y Bea… es el ángel del grupo.)
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La vuelta de vacaciones

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Un día un profesor de latín me dijo que la palabra vacaciones venía de la palabra vacío… Es decir que la esencia de las vacaciones es no hacer nada. Pero ahora que llego a casa, después de dos meses sin pisar mi habitación, siento que no puedo opinar lo mismo.

Para mí las vacaciones no representan el vacío, sino todo lo contrario. Vives la noche, tu piel se tiñe de canela, la gente está más contenta y guapa, no tienes deberes y no tienes por qué aguantar tu profesor de matemáticas.

En verano vives la libertad. Te despiertas tarde, puedes hacer sesiones de tele maratonianas, por no decir de leer lo que te plazca, y estaréis conmigo, que no existe placer más grande que comerte un helado de fresa a media tarde después de un día caluroso y de playa.

Yo pienso que el vacío existe después de la vuelta. Cuando entras en tu habitación y ves que todo sigue como lo dejaste. La colcha, tu escritorio, la mochila del insti aún con los libros del año anterior… ¡No eres la misma! ¡NO PUEDES SER LA MISMA!

Mi padre me dijo un día que muchas personas están tristes después de  volver de vacaciones. Yo no puedo decir lo mismo, pero sí me he sentido rara. Por ese motivo quiero dar unos consejos para aquellas personas a las cuales la vuelta les resulta un poco dura.

1. Cambia tu habitación. Pinta las paredes, quita tus posters antiguos, ¡revisa tu vestuario!
2. Intenta conservar el moreno: dicen que la zanahoria va súper bien!
3. Retoma tus amistades y explícales tus cambios.  ¡COMPARTE TU VERANO CON TUS AMIG@S!
4. Conserva los amigos del verano por vía Facebook, whatsapp, etc… ¡ell@s posiblemente estarán pasando lo mismo que tú!
5. No desesperes, aunque parezca una tontería el final del verano representa la entrada de un nuevo año. ¡Prepárate para la vuelta al insti! Estoy segura que nuevas historias te esperan desde el primer día.

Yo he seguido estos puntos y aunque aún siento la nostalgia puedo decir que me han servido.

¡Espero que hayáis pasado un buen verano!

Ana

PEDIR PERDÓN

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¿Por qué nos cuesta tanto a veces pedir perdón? Sabemos que nos equivocamos y, aún así, el orgullo nos puede y callamos, y seguimos alejados de esa persona a quien queremos sólo porque no somos capaces de acercarnos a ella, mirarla a los ojos y decirle sinceramente que lo sentimos.

El orgullo no es algo de lo que estar orgulloso, sobre todo cuando te hace tomar decisiones equivocadas. Si quieres a alguien, no debes herirle. Pero si lo haces (porque somos humanos, y no perfectos), no debes entonces dejar que el orgullo gane la partida. Nos cuesta asumir errores pero todos, en nuestro fuero interno, sabemos siempre cuándo hemos obrado bien o mal. Y cuando ese pequeño angelito de la conciencia que todos tenemos en nuestro hombro derecho nos advierte que no hemos actuado bien con alguien, debemos reaccionar y arreglar las cosas. Y pedir perdón si es necesario.