ENSÉÑAME EL CIELO…

Bueno, ¡pues ya ha llegado el mes de la publicación de la cuarta novela de Lof Yu! Para San Juan ya la tenéis en librerías… ¡Aix, qué nervios! Ya os conté que no es una historia con las Princess de protagonistas… Bueno, yo salgo, porque lo que se cuenta en Enséñame el cielo es la historia del verano que cambió por completo a mi prima Sole, y yo ese verano también andaba por el pueblo con ella. ¡Ah!, y también hay canción de Marcos… porque él y Silvia pasaron un par de días con nosotras en el pueblo, para las fiestas.

He hecho una foto de la contra del libro, para quien tenga curiosidad por saber de qué va… :))

Enséñame el cielo

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El amor siempre se siente igual…

En la época de nuestros padres las princesas recibían mensajes como este:

« No hay nada más bello que lo que nunca he tenido,

nada más amado que lo que perdí.

Perdóname si hoy busco en la arena

una luna llena que arañaba el mar.

Si alguna vez fui un ave de paso

lo olvide pa’ anidar en tus brazos.

Si alguna vez fui bello y fui bueno

fue enredado en tu cuello y tus senos.

Si alguna vez fui sabio en amores

lo aprendí de tus labios cantores.

Si alguna vez amé, si algún día después de amar amé

fue por tu amor, Lucía, Lucía. »

JOAN MANUEL SERRAT – LUCIA

 

Me gustaría mirar por la mirilla de una puerta y ver como se enamoraron mis padres…

NADIE DIJO QUE SER PRINCESA FUERA FÁCIL

Post 30_15-03-13

No, no lo es. Y si no, pensad en tres de nuestras princesas:

BLANCANIEVES. Además de hacerla de criada, tuvo que aguantar que su madrastra, que era de lo más envidiosa, intentara “deshacerse” de ella.

CENICIENTA. Como si la muerte de un padre fuera poco, Cenicienta también tiene que aguantar que su madrastra la trate como a una “chacha”.

YASMIN. A ella, a quien controlan en palacio las 24 horas, quieren obligarla a casarse con alguien a quien no ama.

¿Qué tienen en común? Que son infelices. Pero también, que son capaces de cambiar eso, desafiar lo establecido y cambiar, así, su destino: Yasmin decide desobedecer a su padre y aventurarse en las calles de la ciudad, fuera de palacio; Cenicienta también desoye las órdenes de su madrastra y, gracias a la ayuda de un hada madrina, acaba asistiendo al baile que tanta ilusión le hacía; Blancanieves huye al bosque cuando se da cuenta de las intenciones de su madrastra.

Y es que, a veces, las princesas deben elegir y encontrar su propio camino.

EL PRIMER AMOR

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Mañana es primero de febrero. Para mí febrero es un mes especial. Además de que pronto será san Valentín, el Día del Amor por excelencia, la semana que viene será el cumpleaños de mi primer amor.

Éramos unos niños cuando le conocí. En el pueblo, durante unas vacaciones de verano. Le dijeron que a mí me gustaba, cosas de críos en la piscina, ya sabéis. Yo tenía diez años, él doce. Y claro, se hizo el chuleta. Me empujó y caí al agua. Me asusté tanto por la sorpresa que chapoteé desesperadamente hacia la escalera, tosiendo mucho porque había tragado un montón de agua. Sus amigos se reían. Yo subí los escalones, humillada, y me alejé de ellos. Quería desaparecer, pero sólo logré esconderme, titiritando, en mi toalla. Él se acercó a mí. «Lo siento», dijo. A mí me temblaba la barbilla. No quería echarme a llorar. «Lo siento», repitió, y cogió mi mano en la suya.

Ya no nos separamos en todo el verano y, aunque nunca más lo volví a ver, cada principio de febrero me acuerdo de él y de su cumpleaños.

EXPRESAR LO QUE SIENTES

Hoy Silvia nos ha propuesta a las Princess un plan muy especial: un paseo guiado por las calles para descubrir algunos graffitis de amor que pueblan las paredes de nuestra ciudad. La idea viene de Sergio, que la llevó a hacer ese recorrido. A Silvia le gustó tanto que ¡ha querido compartirlo con nosotras! Y la verdad es que ha sido una propuesta fantástica, porque nos hemos dado cuenta de ¡cuánto amor hay en realidad latiendo tan cerca de nosotras, en edificios vecinos, parques cercanos, en el barrio!

A veces olvidamos lo importante que es amar y, sobre todo, lo importante que es expresar lo que sientes. Por eso hemos hecho fotos de algunos de estos graffitis, para compartirlos con vosotros y recordaros que ¡el amor mueve el mundo!

Y vosotros, ¿tenéis alguna foto de amor? ¡Enviádnosla! J

 


PIENSA EN MÍ

Silvia y David ya han vuelto a casa. Ha sido una semana maravillosa, estar con ellos y hacer excursiones me ha hecho ver mi pueblo de todos los veranos, desde que era pequeña, de otro modo, de una manera muy diferente. He descubierto rincones por los que había pasado mil veces y nunca había prestado atención… rincones que permanecerán en mi recuerdo para siempre, porque ahora, en ellos, siempre veré momentos inolvidables. Como la noche en que, en las fiestas del pueblo, Silvia pilló una borrachera de ponche a lo tonto, porque durante la media parte, en el descanso de la orquesta, los de la organización sirvieron ponche para todos en la plaza y ella, que no está acostumbrada, ¡con un par de vasos se puso de lo más divertida! No dejó de bailar hasta el final, y eso fueron ya las seis de la mañana, porque después de la orquesta hubo disco móvil. Luego, al día siguiente, ¡le dolía la cabeza que ni os cuento! Sus padres no se enfadaron con ella, parece que ellos también pasaron algún que otro verano en su pueblo, de jóvenes, y que ¡un desliz en las fiestas del pueblo está permitido! Ojalá los míos fueran tan permisivos.

Pero el recuerdo que permanecerá para siempre en mi corazón es el de la última noche que Silvia y David pasaron aquí. Después de cenar salimos con David a dar una vuelta, los dos solos Silvia, eres la mejor de las amigas!, gracias por entenderlo y quedarte en la casa rural). Caminamos hasta la fuente, que está a la salida del pueblo, y nos sentamos allí. Había luna llena, no podía ser una noche más bonita. Nos quedamos callados, sólo se oía a los grillos. Me volví hacia él, me miró a los ojos y me acarició el pelo. Eso hizo que mi corazón fuera a mil. Puso su mano en mi nuca y tiró de ella hacia él, hasta que nuestras caras quedaron a muy pocos centímetros de distancia. Antes de besarme muy dulcemente y de quedarnos abrazados y en silencio, disfrutando de tanta paz nocturna, me dijo: “Piensa en mí estos días que no estaré”.

¡Te quiero, David!