EL VERANO

post 48

A los que pasarán el verano conmigo. A los que lo pasarán lejos de mí. A los que me gustaría que lo pasaran conmigo, ni que fuera unos días, un momento, pero que ya no están en mi vida. A los que quise. A los que quiero. A mis mejores amigas, las Princess. A los compañeros de clase que me hacen reír. Y a los que me dejan los apuntes. También a los compañeros de clase idiotas, los que a veces se meten conmigo; ¿por qué no? A mi anciana vecina, la que siempre me sonríe cuando me ve cargada con los libros de clase y sujeta la puerta y espera a que pase para decirme casi en un susurro: “¡Quién tuviera tu edad!”. A mis padres, aunque me den tanto la vara, a mis hermanos, aunque me hagan rabiar. Al chico que me gusta ahora (¡a ver si un día te enteras!) y al chico que me gustó. Y a mí misma, cómo no.

 

A todos ellos, a todos vosotros… ¡FELIZ VERANO!

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DE PEQUEÑAS… PRINCESAS

Post 47

La última vez que escribí hablaba de llorar. Olvidé escribir que de llorar, aunque sea de tristeza y por algo malo, también me gusta esa sensación de volver a ser pequeña porque me siento desprotegida. Y no es que me guste sentirme así, lo que me gusta es lo que viene después: cuando mi madre me descubre llorando en la habitación porque ha entrado un momento a dejarme ropa o lo que sea, y entonces se sienta conmigo en la cama, junto a mí, tan junto a mí que nuestras piernas y brazos se rozan, y me pregunta qué me pasa y yo se lo explico hipando y ella me abraza y yo lloro entonces más fuerte y me quedo hecha un ovillo bajo sus brazos, y saco todo todo todo lo que me duele y me siento protegida por sus brazos y siento que soy aún su niña pequeña. Y eso me gusta. Me gusta sentir que siempre seré su niña pequeña y por eso, aunque llegue el día en que yo sea una mujer como ella, ella seguirá sentándose a mi lado en la cama y abrazándome si me ve llorar.

¡SORPRESA!

Como algunas de vosotras nos habéis pedido una avanzadilla de Llévame contigo, la tercera parte de nuestras aventuras, os dejamos con este fragmento… ¡uy uy uy!

―No quiero que me malinterpretes, pero ahora no estamos aquí para saber si amas o no a Sergio. ¡Es evidente que lo quieres! ―Estela hace una breve pausa―. Quiero que me respondas una pregunta, y te lo digo muy en serio. Sospechas de él, ¿no?

Silvia se queda pensativa.

―Sí.

―¿Y quieres saber la verdad?

Esta vez Silvia no tarda en responder.

―Sí.

―Pues entonces tienes dos opciones. La primera es pillarle el móvil y empezar a cotillearlo todo. La segunda es preguntárselo directamente.

P. D. La semana que viene… ¡otra sorpresa más! 🙂

post 43

SUEÑOS ¿IMPOSIBLES?

Post 46_7.02.14

 

Cada una de nosotras tiene un sueño. Un sueño con el que, claro,  ¡soñamos! Un sueño por el que luchamos, que nos mantiene ilusionadas, ¡vivas! Pero siempre hay alguien que intenta privarte de esa ilusión, que se empeña en recordarte lo difícil que será conseguir ese sueño, o no ya difícil, lo IMPOSIBLE que te resultará. Así que mejor piensa en otra cosa, cambia de deseo. ¿Por qué hacen eso? ¿Es que perdieron la esperanza en el camino, por cosas de la vida? ¿O sólo son personas negativas, quizá incluso malas? Sea como sea, nadie tiene derecho a aplastar los sueños de otro, ¡al contrario!, deberíamos apoyarlos, aunque nos parezcan complicados de conseguir o incluso inalcanzables a veces.

La única manera de lograr tu sueño es empeñándote en conseguirlo. Así que la próxima vez que alguien te diga que lo que sueñas no es posible y que te vayas quitando esa idea de la cabeza, que renuncies, que aceptes la derrota, respóndele: “El día que los cerdos vuelen”.

TE IRÁ BIEN, TE IRÁ MAL, PERO SIEMPRE ¡SONRÍE!

Post 31_05-04-13

¡Gente! Sonreíd, ¡ya llegó el viernes! Es un viernes muy gris y amenaza lluvia pero eso, a las Princess, ¡no nos quitará la sonrisa! Tenemos un fin de semana por delante que puede estar lleno de momentos maravillosos: así debemos enfrentarnos siempre a la vida, ofreciéndole nuestra mejor sonrisa. Porque ¿sabéis?, es así como la vida, a su vez, te sonríe a ti también.

Probadlo y ¡lo comprobaréis! Empezad con algo sencillo: sonriendo a esa vecina con la que coincidís en el ascensor, sonriendo a la cajera del supermercado que te atiende, sonriendo a vuestros padres cuando os despedís de ellos antes de salir de casa… Repartid sonrisas y veréis ¡como el gris de lluvia de este viernes se convierte en un amarillo de sol!