DE PEQUEÑAS… PRINCESAS

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La última vez que escribí hablaba de llorar. Olvidé escribir que de llorar, aunque sea de tristeza y por algo malo, también me gusta esa sensación de volver a ser pequeña porque me siento desprotegida. Y no es que me guste sentirme así, lo que me gusta es lo que viene después: cuando mi madre me descubre llorando en la habitación porque ha entrado un momento a dejarme ropa o lo que sea, y entonces se sienta conmigo en la cama, junto a mí, tan junto a mí que nuestras piernas y brazos se rozan, y me pregunta qué me pasa y yo se lo explico hipando y ella me abraza y yo lloro entonces más fuerte y me quedo hecha un ovillo bajo sus brazos, y saco todo todo todo lo que me duele y me siento protegida por sus brazos y siento que soy aún su niña pequeña. Y eso me gusta. Me gusta sentir que siempre seré su niña pequeña y por eso, aunque llegue el día en que yo sea una mujer como ella, ella seguirá sentándose a mi lado en la cama y abrazándome si me ve llorar.

¡LLORA UN POCO!

Post 45_07.03.14

Llorar. Parece que llorar sea algo malo, porque normalmente lloramos cuando estamos tristes: hemos sufrido una decepción, alguien nos ha roto el corazón, ha pasado algo terrible en nuestra vida… ¿Cuántas veces hemos notado las lágrimas asomar a nuestros ojos y las hemos reprimido como podíamos, o si alguna se ha escapado la hemos eliminado en seguida con un manotazo? ¿Cuántas veces hemos escuchado un “venga, no llores”? Pero cuando las lágrimas asoman a los ojos es porque ya no podemos aguantar, y debemos dejarlas salir, debemos dejar salir esa pena que nos consume. El otro día leímos algo sobre llorar que nos gustó mucho:“Las lágrimas son la forma en que tu cuerpo habla cuando tu boca no puede explicar el dolor que siente”Porque a veces la tristeza es tan grande que sólo se puede echar de una manera: llorando. No te valen las palabras de consuelo, necesitas llorar y sacarlo todo. Es entonces cuando, tras tantas lágrimas vertidas, tras los ojos enrojecidos e hinchados, encuentras algo de paz. Yo cuando lloro mucho suelo quedarme dormida después, porque me siento muy cansada. Y, al despertar, aunque sigo triste, la pena es más pequeña.

Por eso, aunque digan que no, llorar es bueno.

¡SORPRESA!

Como algunas de vosotras nos habéis pedido una avanzadilla de Llévame contigo, la tercera parte de nuestras aventuras, os dejamos con este fragmento… ¡uy uy uy!

―No quiero que me malinterpretes, pero ahora no estamos aquí para saber si amas o no a Sergio. ¡Es evidente que lo quieres! ―Estela hace una breve pausa―. Quiero que me respondas una pregunta, y te lo digo muy en serio. Sospechas de él, ¿no?

Silvia se queda pensativa.

―Sí.

―¿Y quieres saber la verdad?

Esta vez Silvia no tarda en responder.

―Sí.

―Pues entonces tienes dos opciones. La primera es pillarle el móvil y empezar a cotillearlo todo. La segunda es preguntárselo directamente.

P. D. La semana que viene… ¡otra sorpresa más! 🙂

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SUEÑOS ¿IMPOSIBLES?

Post 46_7.02.14

 

Cada una de nosotras tiene un sueño. Un sueño con el que, claro,  ¡soñamos! Un sueño por el que luchamos, que nos mantiene ilusionadas, ¡vivas! Pero siempre hay alguien que intenta privarte de esa ilusión, que se empeña en recordarte lo difícil que será conseguir ese sueño, o no ya difícil, lo IMPOSIBLE que te resultará. Así que mejor piensa en otra cosa, cambia de deseo. ¿Por qué hacen eso? ¿Es que perdieron la esperanza en el camino, por cosas de la vida? ¿O sólo son personas negativas, quizá incluso malas? Sea como sea, nadie tiene derecho a aplastar los sueños de otro, ¡al contrario!, deberíamos apoyarlos, aunque nos parezcan complicados de conseguir o incluso inalcanzables a veces.

La única manera de lograr tu sueño es empeñándote en conseguirlo. Así que la próxima vez que alguien te diga que lo que sueñas no es posible y que te vayas quitando esa idea de la cabeza, que renuncies, que aceptes la derrota, respóndele: “El día que los cerdos vuelen”.

¿NUEVAS… PRINCESS?

Post 45_29.01.14

Porque quizá, en nuestras próximas aventuras, aparezca una quinta Princess… os dejamos con una entrada (sobre ser pequeño y crecer que nos ha hecho emocionarnos y reír a la vez) de un blog llamado La vida de una Princess, escrito a cuatro manos por Ariel y Rapunzel, donde ellas abren su corazón y comparten sus experiencias ¡exactamente como nosotras!

Y tú, ¿sabes qué tipo de Princess eres? Con este simpático cuestionario inglés puedes averiguarlo…

¡FELICES FIESTAS!

Conozco a mucha gente que no disfruta de la Navidad, pero yo soy de las que la espero con ansia e ilusión, con una sonrisa en los labios. ¡Me encantan estas fiestas! Me gusta ponerme el abrigo y la bufanda, salir a la calle y sentir el frío en las mejillas, alzar los ojos y ver las luces iluminando las calles y a la gente que, en estas fechas, sale a pasear mucho más aunque sea invierno y oscurezca tan pronto. Me gustan las ferias de juguetes y artesanía, los pesebres callejeros, las comidas familiares, salir con las amigas. Volver a sentirme algo niña de nuevo.

Así que, desde aquí, el resto de Princess y yo os deseamos…

Post 44_19.12.13

 

Y SIN EMBARGO, TE QUIERO

Post 43_16.12.13

Sí, al final todo se reduce a si te enamoras o no de alguien. Es eso, la química, que hace que alguien te guste. Así que, de hecho, da igual la pinta que uno tenga o si eres más o menos simpático. A veces tenemos alguna amiga guapísima y pensamos que si nosotras fuéramos ella nos comeríamos el mundo y tendríamos al chico por el que bebemos los vientos pero, ¿sabéis? No es así. No es así porque sobre gustos colores, y cuántas veces no ha pasado que otra de tus amigas, menos guapa pero supersimpática o muy divertida, ¿se acaba llevando el pato al agua? O, sorprendentemente, la que no ha dicho ni mú en toda la fiesta ¿acaba ligando? Pues eso. Cada uno busca cosas diferentes en una pareja: algunos mueren por el aspecto exterior; otros se dejan llevar por la inteligencia; otros, por el carácter, porque sea una persona graciosa y el alma de la fiesta, o al revés, una persona tímida que se pone colorada nos puede seducir… A veces sólo necesitas ver disfrutar a alguien bailando, o descubrirle la sonrisa para enamorarte. Cada persona, a su modo, tiene encanto, y son los “ojos” de los demás los que lo ven o no. Pero nosotras a veces somos tan tontas que sólo damos valor a lo que realmente no lo tiene tanto, como la apariencia física. Lo que os decía antes: nos creemos que si fuéramos algo más guapas, algo más delgadas, o con más tetas… algo más ¿perfectas?, nos iría todo mejor en el amor. Cuando en realidad… ¿qué es la perfección? ¿Quién es la persona perfecta? Pensad si no en vuestro actor o cantante favoritos… ¿A que os parece increíble que ellos también se lleven chascos en el amor? ¡Es por eso!, porque es una cuestión de química y nada más. Así que da igual que seas bajita o no saques buenas notas. Da igual que no hables mucho o que hables por los codos. Da igual que tengas el pelo liso o rizado, largo o corto, rubio o moreno. Siempre serás perfecta y aquel que se enamore de ti lo habrá visto.