Croquetas

Estos últimos días habéis escrito tanto vosotras que parece que el blog de Blancanieves ya no es mío, jajaja. Y no lo digo yo, lo ha dicho la abuela Margarita. Esta mañana, paseando con Bea y su amigo Miguel y comentando el tema de los colores que llevaron a las Princess a definirme «violeta», nos encontramos con la abuela Margarita, la abuela de Miguel. Y ella, que es una mujer muy divertida, sincera y directa, ¡como todas las abuelas, vaya!, lo primero que me ha dicho al verme ha sido: «Princesita, ya no escribes en tu blog?».

Y me ha dado qué pensar. Pero, sobre todo, he sentido que ¡echaba tanto en falta a mi abuelita Julia! A veces creo que queremos más a nuestros abuelos que a nuestros padres. Mi abuelita Julia se marchó hace poco; vivía con nosotros. Cuando mis padres me regañaban era la primera en defenderme; si mi padre me castigaba sin paga, ella metía 10€ en el bolsillo de mis tejanos sin que nadie se diera cuenta; y sus croquetas… ¡qué croquetas más ricas hacía la abuela Julia! Siempre decía que el secreto era la nuez moscada… Hoy, como homenaje y para recordarle que sigo pensando mucho en ella, prepararé croquetas siguiendo punto por punto su receta. ¿Y a vosotros, os apetece probar también las croquetas de mi abuelita Julia? 🙂

RECETA DE CROQUETAS DE LA ABUELA JULIA

  • Harina
  • Taquitos de jamón
  • 1 cebolla
  • 2 vasos de leche entera
  • Nuez moscada (¡imprescindible!)
  • Huevos
  • Pan rallado
  • Aceite virgen extra

Preparación:

Pon aceite en una cazuela y déjala en el fuego para que se caliente mientras picas la cebolla. Una vez picada, fríela. Luego le añades el jamón. Cuando esté bien doradito, tira la harina y, rápidamente, la leche. Verás que, con sólo un par de minutos, ¡tendrás la masa hecha! Echa entonces la nuez moscada y remuévelo.

Ahora sólo falta que lo dejes reposar un día. A la mañana siguiente, queda con tus amig@s, dar forma a las croquetas tod@s junt@s, echarles harina, rebozarlas y ¡listo para comer!

¡Mmmmmm!

Amistad con sabor a fresa

Siempre me ha gustado el color rosa y el sabor de las fresas. A algunos os puede parecer cursi, pero no lo es. Es como cuando estás terriblemente enamorada de alguien y ese alguien hace una tontería súper romántica que te encanta. Si no estuvieras enamorada, definirías ese acto romántico como cursi y tu príncipe no sería un príncipe.

El amor es lo que convierte a lo cursi en romántico. Bueno, pues a mí me pasa algo parecido con mis amigas, Las Princess, a quienes adoro y saben a fresa. Cada una tiene su color, pero todas juntas somos claramente rosa. Bea es azul como el mar, porque le gusta correr, nadar, el aire… Estela es roja, ¡muy roja!, porque es apasionada y divertida. La dulce Silvia es ¡tan verde! como la naturaleza, como el parque, como la paz que siempre nos transmite a todas. “¿Y Ana?”, se preguntaran algunos… ¿de qué color soy yo? Pues no lo tengo muy claro. Igual estaría bien que respondieran Las Princess. ¿Sabéis qué? Voy a hacer una locura. A partir de hoy voy a compartir el Blog de Blancanieves con ellas. Sí, Princess, quiero que lo compartamos, de la misma forma que compartimos nuestras penas, nuestras alegrías y nuestras fresas. Que no sé si los sabéis, pero ¡es nuestra fruta favorita!

Esperaré pacientemente vuestra entrada. Quiero tener un color con sabor a fresa. Mientras espero, me voy a preparar la merienda.

Receta de fresas con vinagre:

  • 250 gramos de fresas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 3 cucharadas de azúcar

Se mezcla todo en un tupper, se deja reposar toda la noche y a la mañana siguiente… ¡Mmmm… las fresas más deliciosas que una verdadera princesa pueda desear!

(¡Gracias al fotógrafo Juan Carlos por permitir que reproduzca su preciosa foto de las fresas!)