¿Ropa interior a 1€?

El sábado pasado me fui a Madrid de compras con mi madre. En la Gran Vía había una larga cola de gente que quería entrar en una gran tienda en la cual había ¡zapatos a 6 euros y bragas a 1 euro!

Sin pensarlo le dije a mi madre: ¡ENTREMOS! Ella es como yo: le gusta entrar en los sitios, curiosear y comprar alguna cosita. Pero en ese momento me agarró del brazo… cuando me giré vi su cara de estupor. –¿Qué te pasa mamá?

Evidentemente no quería entrar ahí. Me dijo que no lo veía lógico…

Me argumentó lo siguiente:

Una cosa es ir a las rebajas, la otra ir al mercadillo y si me apuras a las tiendas de segunda mano. Pero una tienda que sin ton ni son venden ropa tan re barata huele mal. Lo que venden en estas tiendas no cuesta lo que dicen… ¡Cuesta mucho más!

Entonces insistí, pues era nuestra oportunidad de ahorrar algún dinero comprando bueno, bonito y barato. Ella prosiguió:

Estás grandes cadenas de ropa la fabrican en países de mano de obra barata donde los trabajadores cobran un euro o incluso menos al día para que tú te pongas guapa… eso no me parece razonable.

En ese momento recordé haber leído algo sobre los teléfonos móviles y las guerras en África pero poco más… luego continuamos andando y no entramos en ninguna tienda. Caminamos por el centro de Madrid en silencio, observando las tiendas y preguntándonos de dónde sale tanta ropa, tantos utensilios, tantas cosas que en realidad no necesitamos.

No me considero una activista ecológica y mi madre tampoco lo es, pero su reflexión me llegó al corazón. Me he hecho muchas preguntas desde entonces:

tengo el armario a rebosar de ropa que ya no me pongo porque sencillamente ya no me gusta. ¿Qué puedo hacer con mi ropa usada?

A raíz de esa tarde lo he vaciado he catalogado todas las prendas. Como lo oís… ayer celebre un work shop en casa e invité a todas mis amigas. Les vendí toda la ropa “vendible” a 1euro, lo que no, lo regalé. Había camisetas, un chándal, pantalones de verano, un par de zapatos de bailarina y algún que otro jersey. (No vendí ninguna pieza de ropa interior porque lo considero algo íntimo)

He ganado 25euros, ¿pero en realidad los gané? ¡Esa ropa me costó mucho más! Digamos que recuperé la inversión y me hizo recapacitar.

A partir de ahora cada vez que vaya a comprar me preguntaré:

¿Verdaderamente lo necesito?

Las tiendas saben muy bien cómo ponerte la miel en los labios y luego existe algo que se llama la compra compulsiva. ¡Cuántas veces me ha pasado que he comprado algo en una tienda con la música hasta los topes y cuando llego a casa sencillamente no me agrada!

Pero ya he encontrado la solución:

Un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco (Estados Unidos) ha encontrado que la clave de la felicidad radica en generar recuerdos en base a experiencias y vivencias personales (como viajar) y no comprando bienes materiales de manera compulsiva

Conclusión del día: ¡La felicidad es gratis!