LA “VUELTA AL COLE”

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Al empezar las vacaciones de verano una de vosotras me pidió que en septiembre escribiera sobre la “vuelta al cole”, cómo era iniciar un nuevo curso… Pues bien, iniciar un nuevo curso es exactamente ¡esto!, no haber escrito desde el verano!!!!!

En verano el tiempo se dilata, los días son largos y, aunque las vacaciones al final pasen rápido, lo cierto es que tienes la sensación de haber vivido una y mil vidas en esos meses. ¿Por qué tenemos esta sensación? Mi teoría particular es que las historias que vivimos en verano nos llenan de tantos recuerdos (los días en la piscina o la playa, las fiestas del pueblo, los reencuentros… algún amor de verano) que por eso sentimos que hemos vivido tanto. Nos pasan muchas cosas. Y, sobre todo, crecemos.

¿Soy la única que tiene también esta sensación? Cuando era más pequeña, crecer en verano era algo físico, te estirabas, volvías más alta, con el pelo más largo, incluso más claro (del cloro y el sol). Ahora yo, tras el verano, también noto un cambio interior. Me veo diferente. Las experiencias que he vivido durante el invierno, y las que me regala el verano, me han cambiado, y al volver a septiembre dispuesta a empezar un nuevo curso, me doy cuenta de que he cambiado. Y es en ese momento de reflexión en que el mundo se detiene sólo un instante para después sumergirte en el remolino que es la “vuelta al cole”. Vuelves a casa, te organizas, te planteas nuevos propósitos (sí, los propósitos no se dan sólo en Año Nuevo, ¿verdad?, en septiembre nos llenamos de retos, desafíos y objetivos), y no te da tiempo para nada más que coger el ritmo. Y esto es lo que he estado haciendo, princess, coger el ritmo de esta “vuelta al cole” que se presenta muy pero que muy movida.

¡Espero que vuestro inicio de curso haya empezado bien!

Un beso a todas.

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