REALES COMO LA VIDA MISMA

 

Post 32_12-04-13

Una princesa no tiene que ser perfecta. Una princesa no tiene que ser la más guapa. Una princesa tiene que poseer, ante todo, autoestima. Debe quererse. Porque ella es única, inigualable. ¿O es que hay alguien como tú? ¡No! ¡Por eso eres tan especial! Nunca nunca nunca olvides eso. Las Princess no lo hacemos. Y claro que hay días que te miras al espejo y piensas: «¿Por qué tengo esta cara tan pálida?» o «¿Por qué tengo este culo?». Días en que te devuelven un examen que no te fue muy bien y la nota es… ¡desastrosa! Y piensas: «¿Por qué siempre estudio a última hora?» o «¿No podría dárseme mejor esta asignatura?». Días que te cruzas con el chico que te gusta y, cuando ¡por fin! él te habla, tú sueltas cualquier estupidez sin sentido, tartamudeando. Y de nuevo, piensas: «¿Es que soy tonta o qué?». Sí, todas las princesas tenemos días de estos y son inevitables, y hasta incluso es bueno que vivamos estos momentos porque nos hacen mejorar también y porque, si realmente nos queremos, conseguimos darle la vuelta a la tortilla y, al final, esas preguntas se convierten en una sonrisa y en frases así:

«Esta cara de muerto hace que me parezca a Bella Swan.»
«Tengo un culo espectacular, como el de Jennifer Lopez.»
«Pues no seré buena en esta asignatura, pero esa otra ¡me encanta!»
«¿Tonta? Para nada. Si yo le hablara a un chico y balbuceara nervioso lo encontraría… encantador.»

 

Así que ya sabéis: no os toméis tan en serio y reíros de vosotras mismas porque, princesas, acordaos: ¡sois estupendas, fantásticas y maravillosas tal y como sois!

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TE IRÁ BIEN, TE IRÁ MAL, PERO SIEMPRE ¡SONRÍE!

Post 31_05-04-13

¡Gente! Sonreíd, ¡ya llegó el viernes! Es un viernes muy gris y amenaza lluvia pero eso, a las Princess, ¡no nos quitará la sonrisa! Tenemos un fin de semana por delante que puede estar lleno de momentos maravillosos: así debemos enfrentarnos siempre a la vida, ofreciéndole nuestra mejor sonrisa. Porque ¿sabéis?, es así como la vida, a su vez, te sonríe a ti también.

Probadlo y ¡lo comprobaréis! Empezad con algo sencillo: sonriendo a esa vecina con la que coincidís en el ascensor, sonriendo a la cajera del supermercado que te atiende, sonriendo a vuestros padres cuando os despedís de ellos antes de salir de casa… Repartid sonrisas y veréis ¡como el gris de lluvia de este viernes se convierte en un amarillo de sol!