ABRÁZAME FUERTE

Empezaron a caer las primeras gotas de lluvia y trajeron un poco del frío del otoño. Me gusta mucho el verano, pero me encantan los cambios de estación, sacar ahora los jerseys, sentir cómo me abriga la sudadera o la rebeca que me echo encima de los hombros. Es como si las prendas te envolvieran, como si te abrazaran.

Con la lluvia, me gusta arrebujarme en el sofá y ver las gotas caer por la ventana mientras escucho música. Me he puesto Abrázame fuerte, de Marcos. ¡Qué bonita es esta canción! ¡Y me encanta lo bien que se complementa su voz con la de Estela! Hacen una pareja fantástica. Una pareja que, cuando canta esa canción, se mira a los ojos y sonríe. Una pareja que, cuando acaban de cantar, se abraza. Y es que los abrazos… ¡nunca sobra darlos a aquellos que queremos!

 

LA VUELTA AL “COLE”

Me gusta soñar.

Es como dar vueltas.

Es divertido, te sientes libre y es como si estuvieras en otro mundo.

Cierras los ojos e imaginas que estás en otro lugar…

Un lugar donde no hace falta tocar el suelo con los pies…

Un  lugar donde todo huele a azúcar…

Un lugar donde todo es suave…

Un lugar maravilloso.

¡Pero para llegar a él hay que dar muchas vueltas!

Muchas vueltas, muchas vueltas, muchas vueltas…

Tantas que me mareo un poco… :S

A veces, si quieres pasártelo bien o vivir experiencias bonitas tienes que pagar un peaje. No para entrar, pero sí para salir. No cuesta nada llegar, lo difícil es parar. Y me digo a mí misma: Ana, para de soñar. Para de girar, para de marearte y ¡ponte a estudiar!

Y es que ¡empiezan las clases y no puedo estar todo el día soñando despierta!

EL AMOR ES UN DRAMA

A menudo, mis amigas y yo nos pasamos horas charlando sobre chicos. A veces me pregunto si no hay nada más importante en el mundo. Parece que si no tenemos amor somos unas desgraciadas, y parece que cuando lo tenemos, nos pasamos el día hablando de él. Reconozco que yo puedo ser muy pesada hablando de mi príncipe, que dramatizo con frecuencia y que necesito la ayuda de mis amigas hasta para mandar un tonto Whatsapp. Pero ¿es necesario de verdad tanto drama, tanto show y… tanto romanticismo? Porque a veces el romanticismo y el drama van cogidos de la mano. Si no lloras por un chico parece que no le quieres. Si no le echas de menos, es que no tenéis nada serio. Si no sientes celos cuando habla con otra, es que lo vuestro no es de verdad. En serio, ¿es necesario tanto sufrimiento?

¿Es eso estar enamorado?

¿Si no sufres no hay amor?

¿Puede haber una relación sin drama?

¡¡¡Ay, qué lío!!! Yo quiero ser feliz y quiero estar enamorada. Y si estoy enamorada soy feliz, pero a la vez sufro. Sé que las chicas que no tienen amor pensarán que soy una egoísta que no valora lo que tiene, pero no es así. Sólo que el amor, a veces, es tan fuerte que duele.

NORMALIDAD

¿Cómo saber si eres normal, única, diferente o rara? ¿Cómo saber si estás loca?

A menudo, las cosas más feas, extrañas y anormales son las que molan más. Y la gente más rara es la que está más de moda. Mucha gente dice que mi amiga Estela está loca y esto a ella le parece genial. Es una locura positiva. Bea es muy exuberante y a veces parece que va de guapa por la vida, anda como si fuera a cámara lenta, pero eso le da una personalidad despampanante. Y Silvia es una empollona, una “rarita”, una friki de los números y de las buenas notas. Pero eso la hace especial.

A veces me da la sensación de que soy la normal de grupo y no me gusta nada. ¿Ser normal es bueno? Parece que no. Mi familia es muy normal, no destaca por nada, ni bueno ni malo. Antes mi padre daba risa con su batamanta, pero hasta esto se ha convertido en algo normal. Mi madre se pasa el día enganchada a la tele como muchas mujeres de su edad y yo… parece que yo sólo sé hablar de los demás. ¿Qué tiene esto de raro? ¿No será que lo normal ya no es lo habitual y es lo que me hace a mí especial? Quizá sí. Reivindico la normalidad como acto de rebeldía. Hala. Ya lo he dicho. 🙂 ¡Viva la normalidad!