PIENSA EN MÍ

Silvia y David ya han vuelto a casa. Ha sido una semana maravillosa, estar con ellos y hacer excursiones me ha hecho ver mi pueblo de todos los veranos, desde que era pequeña, de otro modo, de una manera muy diferente. He descubierto rincones por los que había pasado mil veces y nunca había prestado atención… rincones que permanecerán en mi recuerdo para siempre, porque ahora, en ellos, siempre veré momentos inolvidables. Como la noche en que, en las fiestas del pueblo, Silvia pilló una borrachera de ponche a lo tonto, porque durante la media parte, en el descanso de la orquesta, los de la organización sirvieron ponche para todos en la plaza y ella, que no está acostumbrada, ¡con un par de vasos se puso de lo más divertida! No dejó de bailar hasta el final, y eso fueron ya las seis de la mañana, porque después de la orquesta hubo disco móvil. Luego, al día siguiente, ¡le dolía la cabeza que ni os cuento! Sus padres no se enfadaron con ella, parece que ellos también pasaron algún que otro verano en su pueblo, de jóvenes, y que ¡un desliz en las fiestas del pueblo está permitido! Ojalá los míos fueran tan permisivos.

Pero el recuerdo que permanecerá para siempre en mi corazón es el de la última noche que Silvia y David pasaron aquí. Después de cenar salimos con David a dar una vuelta, los dos solos Silvia, eres la mejor de las amigas!, gracias por entenderlo y quedarte en la casa rural). Caminamos hasta la fuente, que está a la salida del pueblo, y nos sentamos allí. Había luna llena, no podía ser una noche más bonita. Nos quedamos callados, sólo se oía a los grillos. Me volví hacia él, me miró a los ojos y me acarició el pelo. Eso hizo que mi corazón fuera a mil. Puso su mano en mi nuca y tiró de ella hacia él, hasta que nuestras caras quedaron a muy pocos centímetros de distancia. Antes de besarme muy dulcemente y de quedarnos abrazados y en silencio, disfrutando de tanta paz nocturna, me dijo: “Piensa en mí estos días que no estaré”.

¡Te quiero, David!

¡FORMENTERA, MON AMOUR!

Princess, ¡¡os pienso mucho mucho mucho…!! Lo estoy pasando genial en la isla, pero no dejo de pensar siempre en vosotras, cada vez que voy a la playa, que curioseo por un mercadillo hippy, que voy a bares y leo algo gracioso en su “menú del día” como éste de la foto… ¡Que os echo un montón de menos, vaya!

¡Este brindis veraniego de AMOR va por vosotras y por volver a veros pronto!

VACACIONES DE CIUDAD

Supongo que no seremos los únicos en pasar el verano en la ciudad. Las calles están prácticamente vacías durante el día y, como por arte de magia, se llenan todas las terrazas al llegar la noche. Marcos y yo hemos aprovechado para componer nuevas canciones y cantarlas a la gente que toma algo. La verdad es que no nos va nada mal. Nos pagamos las cervecitas y nos divertimos bastante. Cada día escogemos una zona diferente de la ciudad, una zona desconocida para nosotros. ¡La verdad es que es apasionante! Pasar las vacaciones en tu ciudad es súper divertido si te lo planteas como si no conocieras realmente la ciudad, como si no fuera TU CIUDAD. Vas a lugares a los que irías si fueras extranjero, hablas con la gente aunque no los conozcas de nada e intentas andar mucho para verlo todo. ¿Y el reto más importante de todos, y del que vosotras también habéis hablado? Dejar el móvil en casa. En serio, al principio sufres un poco de mono, pero si te imaginas que estás paseando por Londres, Berlín o París, ¿verdad que no sería tan raro ir sin móvil? Pues eso. Marcos y Estela nos hemos propuesto este verano ir de vacaciones a nuestra ciudad. Espero que volváis todos pronto, ¡porque os hemos comprado un souvenir!, jaja.

¡Ah!, casi me olvido: ¡Atreyu os manda un lametazo desde el sofá!

ENVIDIA

Amigas, soy BEA y os escribo desde Formentera. No os lo vais a creer, me apunté con un grupo del gimnasio y he recorrido la isla… no en coche, ni en moto, ni en bici… ¡nadando! Es verdad que teníamos un barco cerca por si nos pasaba algo, pero ha sido apasionante. El agua del mar estaba súper fría y la primera sensación al tirarme de cabeza fue… ¡increíble! No sé describir felicidad mayor, así que adjunto un par de fotos porque, a veces, ¡una imagen vale más que mil palabras! Debajo del agua, sin ningún ruido… Esos segundos, que se hacen eternos… ¡sencillamente genial! Imagino que debe ser una sensación parecida a la que sienten Marcos y Estela cuando cantan. Sé, como una especie de trance. Luego, la carrera muy divertida. Hizo un día precioso y, aunque fui la penúltima, estoy orgullosa de haber llegado hasta el final. Es cierto que a veces la vida nos pone retos y recompensas, pero lo complicado no es el reto, es reconocer la recompensa. Por ejemplo, una compañera, al llegar se puso a llorar. Yo pensaba que se había hecho daño y resulta que lloraba porque había quedado la segunda. ¡No me lo podía creer! Yo he llegado la penúltima y me siento genial. Bueno, un poco cansada. ¡He tardado tres días y he nadado 25 kilómetros! No está nada mal, ¿no?

Bueno, tengo que reconocer que siento un pelín de envidia de vosotras. Juntas, en ese pueblo. Claro que no tiene mar 😉 y ya sabéis que yo, sin mar, ¡no puedo vivir!

Os quiero, Princess. ¡Me voy a dar otro chapuzón!

SORPRESA

Hola, dulce Blancanieves, soy Silvia. Tengo que decirte, que tu última entrada ha causado un gran revuelo en casa. Como sabes, la maldita crisis no nos permite hacer el viaje de cada año y no tenemos ningún plan divertido. O sea, que pensando pensando, hemos decidido que nos encantaría desconectar e irnos lejos, muy lejos… a un lugar sin semáforos, ni ruidos ni cobertura. Sin periódicos, sin noticias, sin nada… Sí, amiga, es lo que estás pensando… (Imaginamos todos ahora a Blancanieves saltando en su cuarto, ¿verdad?) Pues eso, que hemos alquilado un casa rural en tu pueblo, durante una semanita. ¿Ya va siendo hora que tus padres y los míos se conozcan, no? Espero que esta noticia te haga feliz y no te dé vergüenza. Este verano no vas a quedarte ni sin príncipe ni sin Princess. Es verdad que BEA y ESTELA no estarán con nosotras, pero les pediremos que nos vayan informando a través del blog. Tengo ganas de respirar aire puro, de verde, de animales… ¿y por qué no decirlo? Tengo ganas de pasar el verano con alguien más que con mi familia. Pero sólo una semanita, que una también tiene un príncipe al que cuidar. Pero antes de marcharme, te confesaré qué es lo que nos convenció a todos para venir a pasar el verano contigo. No fue lo de tu príncipe, para nada. Fue lo que dijiste de ser hija única. Tienes toda la razón. Yo, que adoro a mi hermano, quiero que sepas, que a ti, querida Princess, te considero una hermana. Quiero que pasemos el verano en familia y eso es lo que haremos.

P. D: En la página web de la casa rural había esta foto. ¿Es realmente así tu pueblo? ¡Me encaaaaaaantaaaaaaa!